La modalidad de trabajo ad honórem, potenciada por la crisis
Médicos, profesores universitarios, periodistas, psicólogos y abogados son los más afectados. El 80% de los egresados de la Escuela de Leyes trabaja gratis o por los viáticos. Entre los docentes, la cifra llegaría al 20% de la planta. Una situación donde empleado y empleador son responsables. Entre el derecho de piso y la explotacion.
Por Silvina Herrera (Diario Perfil)
Practica comun. Para el Derecho laboral, si no se cobra se pueden iniciar acciones legales.
El trabajo es el destino universal del hombre, afirmaba el poeta de la antigua Grecia Hesíodo. Hoy, el acceso al mundo laboral presenta múltiples dificultades, potenciadas por la crisis, lo que lleva a muchos a trabajar ad honórem, ya sea para obtener experiencia o para ejercer profesiones en las que la demanda excede la oferta. Ad honorem es una locución latina que significa “por la honra”, un sentido que suele desaparecer en la realidad cuando las empresas toman gente sin brindar una retribución económica o el mismo Estado ofrece puestos sin tener presupuesto suficiente para solventarlos.
Trabajar sin cobrar es una situación que viven, sobre todo, jóvenes recién recibidos y estudiantes avanzados. La docencia universitaria, la medicina, la psicología, la abogacía y el periodismo son las profesiones en las que esta práctica es más habitual. La discusión gira en torno a si se trata de un derecho de piso o de una explotación, y si esta modalidad, como todo parece indicar, está en alza.
El secretario gremial de la CONADU Histórica, Luis Tiscornia, aseguró que unos 25 mil docentes trabajan ad honórem en todo el país, lo que representa casi el 20% del total. “El Estado mezquina la citación para nombrar cargos por falta de presupuesto. Hay profesores que trabajan hace más de cinco años y no cobran, es una idea medieval del trabajo”, sostuvo Tiscornia quien rechazó el concepto de que se acepta la situación para devolverle al Estado la educación superior: “acceder a la Universidad es un derecho, no hay nada que devolver, para eso se pagan impuestos”.
Los médicos también aceptan trabajar gratis cuando se reciben y no consiguen cupo como residentes: avalan ser concurrentes sin cobrar por seis días de trabajo semanal. Juan delle Donne, secretario general de la Asociación de Médicos Residentes de Cirugía General, indicó que “un tercio de los residentes quedan afuera del concurso por falta de presupuesto. Son 500 médicos para 21 puestos de cirugía, el resto acepta la concurrencia porque es la única forma de obtener una especialidad”.
Para los abogados, acceder tampoco es fácil. Fuentes del Colegio de Abogados aseguraron que el 80% de los recibidos debe ejercer gratis o por viáticos. “muchos trabajan sin cobrar para practicar, como meritorios. Hace poco se tomaron a algunos como empleados en Tribunales, pero también hay estudios jurídicos que viven usando a los pibes y no les pagan”.
El periodismo es otra profesión. Es cada vez más común encontrar ofertas de empleo con una aclaración que sentencia “no renumerada”. Los jóvenes acceden a los medios sin recibir un sueldo. Desde el Observatorio de Medios, aseguraron: “no estamos de acuerdo con esta práctica porque creemos que el trabajo debe ser rentado. Esto se repite gracias a la flexibilizacion laboral que se impuso en los 90. Es un tema que nos preocupa mucho”.
El presidente de la Sociedad Argentina de Derecho Laboral, Jaime Lipovetzky, aseguró que “el trabajo ad honórem es siempre explotación”. Y agregó: “cualquier persona que cumple un horario tiene derecho a reclamar que le paguen y a iniciar una acción judicial. Si no cobra existe un fraude laboral”. Al preguntarle de quién es la responsabilidad de que esta situación persista admitió que “la culpa es de las dos partes, del empleado que no lucha por sus derechos y de la empresa o el Estado que se aprovecha”.
Once años sin cobrar
Rodrigo Hobert tiene 32 años y hace 11 trabaja como docente ad honórem en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA como profesor de Sociología. Hace casi tres años consiguió una beca del Conicet, lo que le permite sobrevivir. “Hay una cuestión de prestigio y a mí me encanta dar clases, pero me da mucha bronca que no me paguen”, afirmó. Tanta es su bronca que hasta creó un grupo en Facebook de docentes ad honórem y está realizando un trabajo académico especial. “No hay otros modos de entrar y se vuelve un círculo vicioso, pero no hay que olvidar que se trata de una forma de empleo precarizado”.
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